Maduro, ¿qué haz hecho con Venezuela?

……..las políticas, caracterizan los políticos, y estos a la vez crean su imperio engañando a todos…….hasta que un día le golpean donde más le duele.

Hoy hablaba con una amiga venezolana del Estado Bolívar, ella me contaba sobre la situación tan difícil de su país, mientras conversaba y me decía sus sufrimientos por ver una Venezuela destruida pensaba en el largo correo que me hizo llegar un incógnito amigo o enemigo del Partido del PSUV. En respuesta a mi artículo publicado hace unos días, en mi blogs moscuyordan, el cual ya he explicado me fue blogueado, hoy comparto, porque realmente hay que ver todas las realidades siempre que sean eso, por supuesto he comenzado con el vídeo creo bastante explicativo, pero bueno no demoremos más aquí el documento del Chavista-Madurista:

¿Qué es Venezuela? Para Usted que no sabe.

      Nombre: República Bolivariana de Venezuela.

      Población: 31.4 millones (datos estimados del 2013).

 Capital: Caracas.  Otras ciudades importantes: Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Mérida, San Cristóbal y Barcelona-Puerto La Cruz.Extensión: 916,445 km².Moneda: Bolívar.Exportaciones: Petróleo. Idiomas: Español. Religión: Mayoritariamente católica.Expectativa de vida: 75 años (datos del 2017)Desde principios de la década pasada, hasta fines de 2014, Venezuela se vio favorecida por los precios del petróleo, históricamente altos, lo cual le permitió expandir el gasto público en programas ambiciosos. El gobierno creó diversas empresas públicas y nacionalizó un gran número de empresas privadas en sectores como hidrocarburos, minería y metalurgia, cemento, banca y telecomunicaciones. Se implementaron grandes programas sociales llamados “misiones”, con el objeto de proveer servicios básicos y transferencias de recursos a favor de sectores de la población tradicionalmente excluidos. El crecimiento económico y la implementación de políticas redistributivas permitieron reducir la pobreza considerablemente, de 49.4 por ciento en 1999 a 32 por ciento en 2013, mientras que la  pobreza extrema se redujo de 21.7 por ciento a 9.8 por ciento. La desigualdad también se redujo, con el índice de Gini reduciéndose de 0,49 en 1998 a 0,41 en 2013, entre los más bajos de la región.

No obstante, la caída del precio internacional del petróleo, junto con políticas a nivel tanto macro como microeconómico, han afectado de manera importante el desempeño económico y social del país. La dependencia venezolana del sector de hidrocarburos ha crecido dramáticamente (el petróleo representa actualmente el 96 por ciento de las exportaciones). A ello se añade que, durante las épocas de bonanza económica, Venezuela no acumuló ahorros para afrontar una reversión de los términos de intercambio o amortiguar los ajustes macroeconómicos necesarios.

En el corto plazo y mediano plazo, Venezuela enfrenta importantes necesidades de financiamiento, con un déficit fiscal a fines de 2016 estimado por encima de 20 por ciento del PIB, así como necesidades de financiamiento externo muy grandes. El acceso a financiamiento externo es restringido y el déficit público ha sido en gran parte monetizado. Esta fuente de financiamiento, los controles de precios, las restricciones en el acceso a divisas y el colapso de la participación del sector privado en la oferta de productos básicos, han dado lugar en conjunto a una de las inflaciones más altas del mundo.

Estos desbalances han ejercido presiones sobre el tipo de cambio, incluso antes del desplome del precio internacional del petróleo a fines de 2014. El gobierno ha intentado contrarrestar estas presiones mediante la implementación de un régimen de tipos de cambio múltiples y de controles cambiarios adicionales. Estas medidas han contribuido a un fuerte ajuste externo debido a una contracción de las importaciones. Sin embargo, no han podido frenar la fuga de divisas. Al mismo tiempo, las medidas cambiarias y la regulación de la participación del sector privado en la producción y distribución de algunos productos básicos, han desencadenado una escasez de productos básicos, presiones inflacionarias y problemas de suministro en un aparato productivo altamente dependiente de las importaciones. A principios de 2016, el gobierno dio un viraje en su política cambiaria, estableciendo un tipo de cambio dual y devaluando al mismo tiempo en un 37 por ciento la tasa oficial más baja, que ha pasado de 6,3 BsF (bolívares fuertes) por dólar a 10 BsF por dólar. Asimismo, dispuso que la otra tasa de cambio fuera flotante. Adicionalmente, el gobierno anunció un incremento de los precios de los combustibles, pese a lo cual los nuevos precios siguen estando fuertemente subsidiados.

Como resultado, Venezuela atraviesa una severa estanflación (estancamiento más inflación). La falta de acceso a los datos oficiales dificulta la evaluación de toda la magnitud de la crisis. Se estima que el PIB se contrajo por encima del 12 por ciento en 2016, lo cual implica una contracción acumulada del producto de más del 22 por ciento desde 2013. El consumo privado se contrajo a un ritmo acelerado por segundo año consecutivo, socavado por la disminución de los ingresos reales, la escasez generalizada de bienes de necesidad básica y los costos de transacción cada vez más elevados. Los niveles de confianza deprimidos y la alta incertidumbre, junto con la falta de disponibilidad de bienes de capital, han llevado a una fuerte caída de la inversión. La drástica reducción de la demanda interna ha estado acompañada por el colapso de las importaciones.

Por el lado de la oferta la contracción fue generalizada, ya que las cadenas de suministro se han visto afectadas por políticas distorsionadoras, que van desde el control de precios, el control del margen de beneficio, hasta las restricciones a las compras de divisas necesarias para las importaciones de bienes intermedios y bienes de capital. Además, la falta de inversión y mantenimiento en conjunción con los atrasos crecientes en las compañías de servicios petroleros han socavado la producción de petróleo, que ha disminuido en más del 10 por ciento según algunas estimaciones. Una crisis de electricidad relacionada con la sequía también ha afectado la producción, incluida la industria manufacturera, mientras que la construcción también ha disminuido drásticamente. Se estima que el sector agrícola ha disminuido casi un 6 por ciento, agravando aún más la escasez de alimentos causada por la excesiva dependencia de las importaciones de productos básicos adquiridas por el Estado y las agudas restricciones al acceso a divisas para que el sector privado pueda importar alimentos y productos básicos. Los servicios también se contrajeron fuertemente, con las mayores contracciones en el comercio minorista, transporte y almacenamiento, y servicios financieros y de seguros.

La caída del precio internacional del petróleo ha agudizado los desbalances macroeconómicos. La cuenta corriente registró un importante déficit en 2015, después de un ligero superávit en 2014, con una fuerte caída en el superávit del comercio debido a que el precio del petróleo venezolano se desplomó en un 50 por ciento en 2015, en consonancia con los precios internacionales del crudo y pese a una marcada compresión de las importaciones. La caída significativa de las exportaciones de petróleo condujo a un aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente hasta cerca del 9 por ciento del PIB en 2016. Esto ocurrió pese a una compresión masiva de las importaciones de mercancías del 52 por ciento a USD17.800 millones, el nivel más bajo en más de 12 años.

La inflación ha continuado acelerándose a lo largo del año, llegando a 741 por ciento en febrero de 2017, mientras que la moneda ha continuado depreciándose fuertemente en el mercado negro. Desde febrero de 2015, las reservas internacionales se han reducido a más de la mitad, a US $ 10.300mn a principios de marzo, con reservas de oro estimadas en US $ 7.400mn, dejando una pequeña porción de divisas líquidas.

El déficit fiscal se situó en más del 20 por ciento del PIB, ya que tanto los ingresos petroleros como los no petroleros se vieron afectados. El precio del crudo venezolano se redujo 22 por ciento en 2016, con un promedio de 34,8 USD / barril, mientras que la producción de petróleo también se disminuyó.

En consecuencia, Venezuela tiene grandes retos por delante. El más apremiante es contener los pronunciados desbalances macroeconómicos que ya están revirtiendo los logros sociales alcanzados. De manera complementaria, Venezuela requiere restablecer la confianza del sector privado, mejorando el clima para las inversiones con miras a fortalecer sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y diversificar sus exportaciones, a fin de reducir su extremada vulnerabilidad a las fluctuaciones de los precios del petróleo. Finalmente, estos ajustes deben estar acompañados por una política activa y bien diseñada para proteger a la población en situación de pobreza.

Bueno en realidad no se si el me hablaba de los avances de Venezuela o los atrazos.

Ahora observemos la siguiente propaganda que circula hoy trás una frase madurista:


Primero creo muy cierto este post, pero no en los 5 años de gobierno, que ha hecho el Madurismo-Chavismo en casi 20 años de Socialismo Bolivariano.

Para que se tenga idea: el crecimiento de la pobreza en la República Bolivariana a estado en la peor parte desde que Venezuela existe, en los últimos años se cree y compara con el llamado Periodo Especial en Cuba. Sin embargo los organismos internacionales aseguran que:

Aunque este año la contracción del Producto Interior Bruto (PIB) podría ser menor que la del anterior –el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica para 2018,una caída del 4,5 por ciento, la economía seguirá cayendo y otros indicadores romperán récord, agravando todavía más la precaria situación en la que vive la mayor parte de los venezolanos.


La predicción del FMI apuntaba en octubre que 2018 podía cerrarse con una inflación del 475 por ciento y que esta llegaría al 1.860 por ciento qué en el 2017 . En cuanto al paro, pasaría del 18,1 por ciento del año pasado al 34,4 por ciento de este.


Pero todas esas previsiones pueden quedarse cortas. Las cifras preliminares que baraja el Banco Central de Venezuela, de acuerdo con el portal La Patilla, hablan de una caída del PIB en 2018 del 42 por ciento, más del doble del 30 por ciento que en su día apuntaba el FMI. También la entidad emisora estaría situando la inflación de 2018 en el 830 por ciento, casi el doble de lo que apuntaban los organismos internacionales. Así que cualquier avance sobre 2018 puede quedarse igualmente pequeño.


«Esto se volvió un caos; es una situación catastrófica»me decía mi amiga en un suspiro desde la Ciudad Bolívar.

«Dada la total ausencia de informaciones oficiales, es muy difícil saber la situación real. No hay modelos econométricos que puedan aplicarse. Esto se volvió un caos; es una situación catastrófica yordan». 

Recordemos que en los cinco años de la Segunda Guerra Mundial, el PIB de Gran Bretaña cayó un 20 por ciento, lo que podría haber caído el de Venezuela en un solo año, de confirmarse la cifra antes apuntada. También la agencia Bloomberg ha indicado que los últimos años solo Siria y Libia han sufrido desplomes más acentuados, pero se trata de países en guerra.


El Gobierno parece confiar en el poder salvador del acuerdo de la OPEP adoptado a finales del año pasado para reducir la producción y así forzar la subida del precio del petróleo. Pero «las cifras no dan», «pues lo que los venezolanos llegan a percibir es más por el aumento del precio del crudo, que no compensará el recorte de producción al que nos hemos comprometido». Venezuela se ha comprometido a un recorte de 95.000 barriles diarios, para bajar a una producción de 1,9 millones.


Situación de Pdvsa

No se sorprendendan que Venezuela no batallara ante la OPEP mantener la producción (otros países, como Irán, pactaron un aumento de cuota), y concluye que el Gobierno simplemente ha aceptado un descenso de producción que en cualquier caso iba a producirse, dado el decaimiento progresivo de la petrolera PDVSA. De hecho, en 2017 las ventas de crudo venezolano cayeron a un mínimo de 25 años, por falta de inversión en exploración y producción, por retrasos de pago a proveedores, dada la difícil situación financiera de la Empresa.


Solo quedan las elecciones, como camino a resolver el futuro. Esperemos el pueblo decida correctamente. Maduro no es simplemente una opción.